Ábrisan. Libro I. Capítulo I (11.ª parte)

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Cuando Rhodig comunicó al hechicero su intención de anular el matrimonio programado, Hécsor mostró su conformidad, dadas las nuevas circunstancias, pero al joven le quedó patente que esa situación de soltería debía ser modificada lo antes posible.

Durante los dos últimos años –desde que llegó a la mayoría de edad, se manifestó como hombre y su padre partió hacia el sur con el resto de la Casa–, la situación de Rhodig había sido particular, solo aceptada en el poblado porque contaba con el apoyo explícito el hechicero. Como hombre soltero en una sociedad en la que, a pesar de un poder estatal sustentado en la burocracia, la filiación familiar de las Casas aún constituía la base del honor, el joven tendría que haberse sometido a estrictas restricciones de movimiento, pasando la mayor parte de su tiempo recluido en su hogar y solo saliendo si lo hacía acompañado por una persona adulta de su propia Casa.

No obstante, y hasta que Ábrisan y Xirh alcanzaran su propia mayoría de edad y pudieran celebrar con Rhodig el matrimonio múltiple que entre los tres habían concertado, el hechicero concedió al joven soltero el estatus de Cabeza de Casa –aceptando la solicitud de su padre al partir–; esto significó una libertad de movimientos total que le permitió idear y consolidar la estrategia que le encumbraría a la cima del poder político en Caaviuru, cargo que su Casa había ostentado durante siglos. Como primer paso.

Aunque no había revelado abiertamente sus planes al hechicero, este siempre lo alentó en sus actividades, facilitó la comunicación con otros poblados para que los miembros de la fratría pudieran reunirse y hacer batidas, e incluso, en las conversaciones en apariencia más intrascendentes, estas siempre tenían el fondo común del cambio y un perdido e ilustre pasado.

Así pues, Rhodig contaba también con el apoyo del hechicero, como su Casa durante las anteriores vidas de este, y debía aceptar que a Hécsor le acompañaba la razón. Era hora de tomar esposa y normalizar su situación.

Un pequeño cambio que anticiparía los grandes cambios que se avecinaban.

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