Revista abierta «Crátera literaria»

El origen del fanzine

Nace en 1998 impulsada por José Miguel Gandara, por entonces poeta aún incipiente, y por mí (que escribo con diversos pseudónimos).

Ya desde el segundo número la abrimos como órgano de expresión gráfica y literaria de personas de nuestro entorno, con una entrevista a Javier Rey de Sola.

Durante 2000 y 2001, que pasé casi íntegramente en la prisión militar de Alcalá de Henares, en distintos grados, la colaboración se extendió a varios idiomas y sensibilidades. La profesora, historiadora, actriz, poeta y dinamizadora de escritura creativa Manuela Serrano también nos cedió algunos poemas muchos años antes de publicar sus libros.

En 2002, Crátera Literaria se toma un respiro… de dieciséis años. Para celebrar el 20º aniversario de su nacimiento, un último número vio la luz, con la colaboracion de algunas de las personas que lo hicieron al principio, y con la de otras personas que hemos encontrado durante estos años.

En el «Editorial» de uno de los números del 2002, se puede condensar algo de lo que fue.

«EDITORIAL

Mi amigo Manuel me dice que escriba algo para vuestra revista

Es una de esas revistas donde puede escribir quién quiera con el

Único requisito de poner en ella lo que piense es una revista donde

Cualquiera puede volcar su corazón junto con sus faltas de ortografía

Y su lenguaje de andar por casa

Después de mucho discutir con él sobre la importancia de las buenas maneras

En cualquier escrito ( él sostenía que lo importante es lo que se dice y no como se escribe)

Prometí escribirle algo

Y aquí estoy sentada ante un papel

Me he dado cuenta querido Manuel de que no tengo necesidad

De contarle nada a nadie

Porque no creo en la humanidad han pasado miles de años desde

Que el hombre está aquí y como verás por lo que pasa en el mundo

No ha aprendido nada hasta las religiones en vez de utilizarlas como un consuelo

El hombre las utiliza para hacer más daño

Tú dices que la gente debe decir lo que piensa tal cual para desahogarse en tu revista

Cuando hablamos con los demás tenemos que tener mucho cuidado en como decimos lo que

Pensamos

Es más yo te diría que tenemos que decir lo que sentimos más que lo que pensamos

Porque el corazón no tiene faltas de ortografía ni lenguaje basto

El pensamiento es libre y tú sabes mejor que nadie que muy pocos sabéis manejar la libertad

Bien aquí tienes algo para vuestra revista pero por favor no me hagas pasar

Vergüenza corrige mis faltas.

                                    Rosa Ruiz»

También incluyo aquí unos versos de dos poetas de Cajamarca que quisieron colaborar con sus voces, a un océano de distancia.

POETAS DE CAJAMARCA, PERÚ

La Hoja / las hojas

La tarde / las tardes

LOS VERSOS QUE SE VAN

Juntos de la mano

No parecemos más que

Dos suicidas

A la belleza de la tarde

La ola negra

De los sueños que nos llega

Pende

Iluminada en nuestros labios

CANTAN LAS SIRENAS

Bajo nuestro paraíso que

No es corazón escrito en la arena

CANTA LA SIRENA SUS PECHOS

El viento es rojo

El beso / cae

EL CANTO DE LOS OJOS AL SOL…

                              Edgar Malaver Narro

Detenme la hora del sueño

Un despertar abre mi camino

La palabra está naciendo

Tú recorres el lenguaje de mis manos

Oración de regreso,

Tibio canto al mediodía,

Plegaria de partida

En las astas frías del otoño

Qué harás cuando callen los principios

Paso de nube y de color,

Riego cromado de las luces

Tus ojos son el perfil de la oscuridad,

El eterno retoño de los trigos maduros

Pero aún no estás detenida,

Hostia de luna entre los trigos.

De: EL CRISTO ENAMORADO, 1999

Jack Farfán Cedrón

Bajo las miradas del sol

Pura

       Enorme

                   Así me gustas

                   Desprotegida

Bajo las miradas del sol

Amante como lluvia

Amiga como ninguna

Pequeña

              Lejana

                         Distante

De la noche a la mañana

Te encuentras única                                 

Reclinada en ángulos perfectos

Completando

Los minutos

Que no llegan a completar

Nuestros besos

Y se ahogan lentamente

En la complicidad

De nuestras contritas horas.

Guillermo Torres Ruiz

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