Mi insumisión II. La prisión y un poco más. 2000-2003

Ingreso en prisión en febrero de 2000. Me detienen en casa, por la noche, al salir de trabajar y cuando me dispongo a cenar. Me llevo la mochila, preparada desde hacía tres años –menos mal que no me había olvidado de nada–, entre bromas de los guardias civiles, que dicen que es cosa de un rato y que hago bien, que estoy en la edad de hacer estas cosas; leo un libro de Onetti mientras hablan con sus superiores. Pues no, no es para un rato. Duermo en el cuartel de San Isidro, y a la mañana siguiente me despiertan y me trasladan –otros agentes– a Alcalá de Henares, esposado durante todo el trayecto, durante el cual se detienen para tomar algo a lo que no me invitan (aprovecho para dormir, en todo caso, ajeno a estas irregularidades).

Lo primero que me preguntan los celadores al hacer el registro de mi bolsa es si el libro «Filósofos Presocráticos» es de filósofos que han estado en la cárcel; como me parece una broma, respondo que sí, tras lo cual contemplan el libro durante alrededor de un minuto, sin llegar a abrirlo; como es su hora del almuerzo, al parecer, deciden dejarlo pasar.

A partir de ahí, me esperan dos años y cuatro meses con estas personas.

Artículo de prensa sobre la cárcel de Alcalá, con fotos del interior de la misma tomadas de manera «irregular» no sé por quién.
Artículo sobre la cárcel aparecido en diciembre de 1999, un par de meses antes de mi ingreso

En la cárcel llevo un diario, pero es demasiado aburrido, no solo por lo personal, sino porque cualquier nada parece algo; por ello, no voy a publicarlo tal como está, quizá en algún momento algún extracto, o algunas de las peticiones que teníamos que hacer a la dirección. En todo caso, la convivencia es sumamente curiosa. Lo que sí adjunto son escritos en verso, no digo poemas, porque a día de hoy me hacen gracia, lo que lamentablemente no era su objetivo, pero en fin, qué le vamos a hacer.

En realidad, paso en segundo grado hasta finales de septiembre de 2000, con compañeros insumisos que me marcan muy positivamente. En ese momento,  y gracias a la Escuela de Prosperidad, que firma mis actividades matutinas para que pueda salir desde las 7:30 de la mañana en tercer grado –y de paso me inician en los rudimentos del acompañamiento en el aprendizaje del español como lengua extranjera, actividad que he ejercido en años posteriores–. En noviembre de 2001, tras unos meses de lucha jurídica para que se nos aplique un artículo del reglamento que nos permite adelantar la condicional, y que nos deniegan porque dicen que no nos hemos reinsertado –en mi caso, también, por motivos personales–, me conceden esta y vuelvo a Valladolid.

Mientras tanto, la prensa va sacándonos de vez en cuando

Artículo de la revista «Interviú» que explica que hay varias personas en la cárcel (año 2000) y hay varias fotos, una de ellas en la que salimos Raúl Alonso y yo mismo.
Salimos en Interviú muy arropados
Artículo de El Mundo que representa a dos personas insumisas, una de ellas el que escribe esto,  y que acompaña a un texto en el que se denuncia que les deniegan la libertad por seguir pensando igual.
Artículo sobre insumisión en El Mundo. Foto en Madrid

nos llaman para contar nuestras experiencias,

Foto que representa al que escribe este texto con un micrófono en la mano sentado  delante de una mesa y supuestamente ante un público que no se ve.
En Gijón, organizado por Acsur

mientras las compañeras se encargan de seguir dando voz a las ideas del MOC

Parte delantera de un folleto de explicación de la »insumisión en los cuarteles», en la que se ve a una figura masculina muy grande y cachas echando un pulso a una figura enclenque subida a una fila de libros.
Folleto que explica la «insumisión en los cuarteles».
Pintada en una pared sobre «insumisión». Se ve a varias personas posando ante la pintada.
Pintada en la Plaza San Juan
Artículo de prensa en el que varios mimos piden el fin del comercio de armas en la Plaza de España.
Mimo contra el comercio de armas en la Plaza de España

Como todas recordaréis, es en este periodo cuando se derriban las Torres Gemelas y se decide la invasión unilateral de Afganistán y luego de Irak (mientras, nos manifestábamos en el 2002, poníamos carteles en bares y hacíamos pintadas nocturnas, recibiendo insultos por la calle o en la inauguración de la SEMINCI, solo meses antes de que el 90% de la ciudadanía de este país se manifestase en contra de esta guerra).

Postal de "No a la guerra" que repartimos meses antes de la invasión de Irak de 2003.
Son unas manchas roja (por la sangre) y negra (por el petróleo), con la leyenda «no más sangre por petróleo».
Postal de «No a la guerra» que repartimos meses antes de la invasión de Irak de 2003

El mundo cambió, y no supimos detener el rumbo que desde el derrumbamiento del bloque comunista se conocía: sin enemigos visibles, había que crear uno, y para eso vino muy bien el terrorismo llamado islámico.

Hoy ya prácticamente nadie cuestiona la OTAN, FRONTEX, ni las misiones que nuestro ejército lleva a cabo en el exterior.

En 2001 acabó la mili, y parece que desaparecieron los problemas.

Octavilla que sacamos antes del fin de la mili.
Trata de explicar que la profesionalización del ejército era un fracaso en aquel momento.
Octavilla que sacamos antes del fin de la mili

Ahí sigue insumissia, por si alguien quiere saber algo.

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